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¿Tienen los animales sus propias tradiciones y transmiten conocimientos a sus crías?

Animales del mundo
Fecha 19 octubre 2026
kama

Un chimpancé joven observa cómo su madre utiliza una herramienta. Una orca sigue a su familia y aprende dónde encontrar alimento. Un ave joven escucha el canto de los adultos antes de dominar su propia melodía característica. Aunque estos animales viven en mundos muy distintos, comparten algo extraordinario: adquieren de otros individuos parte de las habilidades que necesitan para vivir. Durante mucho tiempo se subestimó la importancia de las tradiciones animales y se consideró que la cultura era, ante todo, una característica humana. Hoy, las investigaciones muestran que los animales también pueden mantener comportamientos transmitidos mediante el aprendizaje social. Algunas de estas costumbres pueden persistir durante generaciones y convertirse en un rasgo característico de un grupo. Esto cambia nuestra manera de observar las familias y comunidades animales. También son espacios donde se adquiere experiencia: una especie de escuela de la vida en la que el conocimiento pasa de un individuo a otro.

¿Qué es la cultura animal?

En el lenguaje cotidiano, asociamos la cultura con la literatura, la música, el arte y las costumbres. En la investigación sobre animales, el concepto tiene un significado diferente y más amplio: se refiere a comportamientos adquiridos de otros individuos y mantenidos dentro de una comunidad gracias a esa transmisión. Por tanto, una tradición animal puede estar relacionada con la obtención de alimento, el uso de herramientas o la comunicación. No tiene por qué parecerse a un ritual humano. Lo esencial es que los individuos aprendan ese comportamiento de los miembros de su grupo. Sin embargo, esto no significa que los genes dejen de importar. Las predisposiciones innatas, la experiencia individual y la influencia del entorno actúan conjuntamente. Por eso, una diferencia entre dos poblaciones no basta, por sí sola, para demostrar la existencia de una tradición. Los científicos deben investigar si el comportamiento se propaga realmente mediante el aprendizajesocial y considerar también los factores ambientales y biológicos.

Chimpancés: habilidades que se adquieren durante años

Los chimpancés se encuentran entre los animales que utilizan herramientas mejor estudiados. Su comportamiento también demuestra que incluso una actividad aparentemente sencilla puede requerir mucha práctica. La extracción de termitas es un buen ejemplo. En algunas comunidades, los chimpancés emplean varias herramientas siguiendo un orden determinado. Deben seleccionar el material vegetal adecuado, prepararlo y utilizarlo con destreza. En Goualougo, en la República del Congo, se ha observado, entre otras cosas, la fabricación de sondas con extremos similares a un pincel, que facilitan la recolección de los insectos. Las crías pueden observar a individuos más experimentados y practicar junto a ellos. En ocasiones, un adulto también entrega a una cría una herramienta ya preparada. Los estudios han mostrado que esta ayuda mejora el rendimiento del individuo inexperto, mientras que quien entrega la herramienta renuncia a parte del tiempo que podría dedicar a alimentarse. Este comportamiento cumple los criterios de enseñanza utilizados en biología. En esta escuela del bosque no hay instrucciones expresadas con palabras. Hay observación, práctica, paciencia y la oportunidad de aprovechar la experiencia de los demás.

Orcas: el conocimiento familiar del océano

En el océano también existen comunidades cuya vida cotidiana está marcada por la experiencia compartida. Las orcas son especialmente interesantes, ya que se ha investigado la importancia de los conocimientos de los miembros de mayor edad de la familia. En una población estudiada de orcas residentes que se alimentan de salmón, las hembras de mayor edad que ya habían dejado de reproducirse guiaban con frecuencia al grupo por las zonas de alimentación. Su liderazgo era especialmente evidente en los años en que escaseaba el salmón. Estos resultados respaldan la explicación de que la experiencia acumulada por las hembras ayuda a sus familiares a afrontar condiciones difíciles. Por tanto, una orca de edad avanzada puede desempeñar en su familia una función que no puede valorarse únicamente por su capacidad de tener descendencia. Su valor también reside en el conocimiento del entorno: una experiencia adquirida durante décadas de vida. La pérdida de un individuo así puede suponer para el grupo la desaparición de una guía importante. Esto demuestra por qué la edad y las relaciones sociales son relevantes para el funcionamiento de las familias animales.

Cachalotes: comunidades con un sonido propio

Los cachalotes ofrecen otro ejemplo fascinante. Estos animales se comunican, entre otras formas, mediante secuencias breves y estructuradas de clics, conocidas como codas. Los investigadores distinguen clanes culturales de cachalotes cuyos miembros comparten repertorios característicos de estas señales. Algunos clanestambién difieren en su comportamiento social, sus desplazamientos y sus hábitos de búsqueda de alimento. Es significativo que estas diferencias puedan aparecer entre grupos que utilizan una misma zona del océano. Esto señala la importancia del aprendizaje social y no únicamente de las diferencias ambientales. La comparación con los dialectos humanos ayuda a imaginar este fenómeno, pero no significa que la comunicación de los cachalotes sea equivalente al lenguaje humano. Lo fundamental es que una forma compartida de comunicarse constituye una característica de la comunidad y puede ser mantenida por sus miembros.

Aves: cantos que deben aprenderse

El canto de las aves suena tan natural que resulta fácil considerarlo una habilidad completamente innata. Sin embargo, en muchas especies, el desarrollo normal del canto requiere escuchar a otros individuos y practicar. Un ave joven tiene predisposiciones biológicas para aprender, pero sus experiencias también influyen en la forma final de su canto. En algunas poblaciones, esto da lugar a dialectos locales. No obstante, no es una regla que se aplique a todas las aves ni a todas las especies que aprenden a cantar. El momento y el proceso de aprendizaje también pueden variar. Los conocimientos que las aves adquieren socialmente van más allá de la comunicación. Las investigaciones también abarcan las formas de obtener alimento, el reconocimiento de amenazas y las rutas migratorias. Aprovechar la experiencia de otros puede ayudar a encontrar recursos y a orientarse en el entorno.

¿Enseñan realmente los animales a sus crías?

Observar a un adulto y recibir enseñanza activa son dos fenómenos distintos. Una cría puede adquirir conocimientos simplemente pasando tiempo cerca de un individuo experimentado. Para hablar de enseñanza en el sentido biológico, los investigadores buscan pruebas adicionales: el comportamiento del adulto debe facilitar el aprendizaje, y el cambio de conducta debe implicar algún coste o no proporcionarle un beneficio inmediato. Esto no exige demostrar que el animal comprende el aprendizaje de la misma forma que un ser humano. Las suricatas ofrecen un ejemplo. Los miembros de mayor edad del grupo adaptan la manera de proporcionar alimento a la edad de las crías y les ofrecen oportunidades para practicar el manejo de presas vivas. Los estudios observacionales y experimentales han demostrado que esta ayuda acelera la adquisición de habilidades. También conviene recordar que quienes enseñan no siempre son los progenitores. Otros cuidadores y miembros de la comunidad pueden ser fuentes de conocimiento. Por tanto, la educación animal puede ser un esfuerzo compartido por todo el grupo.

¿Por qué son importantes las tradiciones para la conservación?

La conservación de los animales incluye desde hace mucho tiempo la protección de sus hábitats y la reducción de las amenazas. El conocimiento dela cultura añade otro elemento a esta perspectiva: la importancia de las relaciones y la experiencia. En los cachalotes, las diferencias entre clanes pueden influir en la forma de utilizar el océano y, por tanto, en su vulnerabilidad ante las amenazas. La presencia de otros cachalotes en una región puede no compensar la pérdida de un clan concreto y de sus tradiciones. Surgen preguntas similares cuando se devuelve a las aves al medio natural. Si una habilidad importante requiere contacto con un individuo experimentado, liberar animales sanos puede no resolver, por sí solo, todos los problemas. Tener en cuenta el aprendizaje social puede ayudar a planificar mejor las reintroducciones y los traslados de individuos entre poblaciones.

Un patrimonio que no se ve en los genes

¿Tienen los animales sus propias tradiciones? En muchas especies, la respuesta es sí. ¿Transmiten conocimientos a sus crías? También, aunque de distintas maneras: mediante la observación, las actividades compartidas, la práctica y, en algunos casos, la ayuda activa. No todas las habilidades animales son tradiciones, ni todas las comunidades aprenden de la misma manera. Precisamente esa diversidad hace que el tema resulte tan interesante. Cuando observamos un grupo de animales, vemos individuos que viven unos junto a otros. Sin embargo, cada vez comprendemos mejor que también los une algo menos visible: la experiencia que pasa de una generación a otra. Al proteger sus comunidades, podemos conservar también ese conocimiento: cantos, habilidades y costumbres que no pueden reconstruirse únicamente a partir de los genes.

kama
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